lunes

Lucio Sforza




Una nave con nombre. Cuanto más grandes y reconocidos son, mejor. Era hora de lucir la pinta de tipo duro.

-¡Moveos, haraganes! ¿Quién quiere llegar a puerto con la bandera de los Masticahuesos por trofeo? ¡Arriba, nuestro segundo barco nos espera!

No era gratuito: nuestro barco tenía marineros, no soldados. Si  conseguíamos ser lo bastante agresivos como para atraer la rabia de los piratas, tal vez podríamos salvar al máximo posible de grumetes.

Di un empujón al ussuro enorme mientras me acercaba a su oido. -Ve al frente y amedréntalos. Vamos a por ellos, la tripulación de este barco depende de nosotros.
Hice un gesto al capitán para que organizase las defensas mientras daba los primeros pasos por la cubierta.
-¡Vamos! ¡Preparaos para abordarles! ¡La gloria de Isla Sombrero empieza ahora!

No hay comentarios:

Publicar un comentario