viernes

Erin Morgan O'Neill - Fabien du Boissieu II

Erin: Era tarde y la luz de la lampara pronto se agotaría, debía establecer mis prioridades. Me aparté un mechón de pelo en un gesto cansado y acaricié el pelaje del cachorro. Parecía débil y aún más pequeño que cuando le había encontrado. Por un momento me pregunté si sobreviviría a la noche y sentí impotencia. Me levanté con él en brazos y dediqué una mirada a Fabian.

- Continuaremos la búsqueda mañana con el alba. Ahora debería cambiarle el vendaje y buscar un sitio para pasar la noche. - Consideré su oferta por un instante, no me gustaba la idea de tener que confiar en un desconocido, por si fuera poco Montaignés. Pese a ello tampoco tenía muchas más alternativas y estaba claro que sólo no conseguiría salir del bosque - Necesito alcohol o jabón para volver a limpiar la herida. Y agua. Supongo que podré vendarle con otro pedazo de ropa si no hay nada mejor. Agradecería si puedes encontrar algo de eso mientras cuido de él.



Fabien: -Humm.-Pensé por un momento en las variadas peticiones de la hermosa dama de Avalon. Si no me equivocaba la señorita O’Neill no habría salido con al menos la docena mínima de criados que toda noble montaignesa que se preciara requeriría para ir a la vuelta de la esquina, cualquiera de ellos podría proporcionarle lo que pedía.

Estos Avaloneses eran unos bárbaros.

-Humm-carraspeé.-Es posible que pueda proporcionaros algo para limpiar esa herida. Pero deberéis confiar totalmente en mí... para empezar tendríais que daros la vuelta.-

Erin: Contuve el impulso de levantar una ceja ante aquella petición. No obstante estaba dispuesta a llegar a un compromiso. Me acerqué hasta la puerta y dejé la lámpara bajo el dintel, entre la habitación y el pasillo. Luego salí.

- Puedo proporcionaros intimidad si es lo que necésitais. O esperar en una de las habitaciones - ofrecí con voz suave, obviando la insinuación de que no daría la espalda a un desconocido. Una cosa era privacidad y otra confianza ciega.


Fabien: -De acuerdo, me sirve con que esperéis fuera un minuto, lo que voy a hacer no es agradable de contemplar.- Digo con voz resignada. -Pero podré daros alguna de las cosas que me habéis pedido, creo.-Suspiro-¿Podéis esperarme en el pasillo?.-

Erin: Terminé de salir de la habitación y me quedé al borde de la penumbra. Intenté dar calor al cachorro y lamenté no poder transmitirle parte de mi fuerza. Lo apreté contra mi pecho mientras esperaba apoyada en la pared, preguntandome qué era lo que ocultaría el montaignés o si, tal vez, sólo quería aprovechar aquel breve instante para recuperar el objeto que había estado buscando sin que yo lo viese. ¿Tendría que ver con el contenido de la carta? Pero la palabra debe respetarse si era posible y las leys de la cortesía significaban que tenía derecho a la privacidad prometida, de modo que no miré.

Fabien: La avalonesa se retira amablemente y Fabién vuelve a inspirar, y se mira las manos enguantadas... creía que tenía lo que había pedido la mujer, así que debería sacarlo..
Los guantes se deslizaron fuera de sus manos y se concentró en sentir el hormigueo que llegaba cuando se concentraba en la sangre que corría por sus venas, ahora podía hacerlo si necesidad de pincharse... al menos la mayoría de las veces.
Desde el pasillo, Erin escuchó como alguna prenda de ropa era retirada, ruido de telas y luego una expresión de dolor, como si rasgaran la carne, como si rebuscaran dentro de un cuerpo humano, alguien gemía... de manera muy fuerte, y, de repente, un leve olor a sangre asaltó su agudo olfato.
Lo siguiente que pudo ver fue a Fabien, con las manos sin guantes y sudorosas que le ofrecía una botella de cristal de un líquido verde ¡absenta! casi llena y un exquisito jabón de tocador, junto con un pequeño frasco de perfume.
-Mi señora... creo que con esto podremos ayudar al animal.-Digo con una sonrisa.

Erin: Al olor de la sangre el cachorro gime y se agita en mis brazos. En cierto modo es un alivio porque es una señal de que sigue vivo y lo suficiente consciente para notarlo. Por un segundo me pregunté si sería un noble, si lo que se decía sobre su magia sería cierto. Los sidhe podrían ser terribles, pero no sonaban ni la mitad de mal que los demonios con los que se suponía que habían pactado en montaigne.

Pero ante el nerviosismo del perro mi atención se vuelva en él. Le acaricio para calmarle y le aparto un poco de la habitación. Luego tomo las cosas que me ofrece y me dispongo a ver el estado de la herida.

- Se lo agradezco, espero no malgastarlo. Me temo que carezco de formación médica. Desearía que Joanna estuviera aquí, siempre sabía cómo arreglar mis arañazos y rasguños - solté una ligera risa ante el recuerdo, intentando animarme.

La verdad es que no tenía la certeza de ser capaz de curarle y eso me atenazaba. Odiaba no sentirme a la altura de las cosas.

Master: Mientras Fabién sujetaba el perro como podía, Erin trató de limpiar la herida lo mejor que pudo. El cepo estaba sin afilar así que tubo que sacar como pudo las astillas de hueso que aun quedaban, pero no estaba segura de haberlos sacado todos. No sin pinzas. Limpió con agua y jabón la herída antes de vendar el muñon apretando tanto como se atrevió. No acababa de poner la venda y ya podía ver la sangre debajo, pero ya no se le ocurría nada mejor.

Y mientras pensaba en que hacer, el aceite de la lámpara se acabó y quedarón a oscuras salvo por la luz de las estrellas que se colaba por la ventana.

Fabien.-Por los pelos- comenta cuando la luz desaparece.-Ahora hemos hecho lo posible por el cánido, ya solo nos queda buscar una habitacion donde pasar la noche, Os he oído decir que esta mansión estaba deshabitada ¿no?-Fabien se acerca a la ventana y contempla el paisaje sin ver ningún rastro de civilización.-Ya podríamos estar en el centro de Carleon, y no en mitad de la campiña.-murmura.-Busquemos un lugar donde pasar la noche, creo que nos hará falta.-
-Tiene que haber alguna otra lámpara. ¿Me seguís?.- Fabien se dirige al pasillo con intención de buscar otra lámpara, otra habitación donde dormir o cualquier otra cosa de utilidad.

Erin: El pasillo estaba prácticamente a oscuras y explorar la casa mediante el tacto no me parecía la mejor de las ideas. Especialmente si recordaba otras exploraciones previas de casas abandonadas. Podía conseguir una cuerda con facilidad pero si el suelo se había podrído en algún punto, la caida podía realmente dañar al cachorro. O a nosotros.

- Creo que lo más pridente sería acomodarnos en una habitación próxima - declaré. Sólo debemos pasar la noche y los sillones no serán peor que el suelo. Además, tampoco creo que unas camas apolilladas sean mucha mejora. Por otra parte, no hay garantía de que haya más aceite. Tampoco puede quedar tanto para el alba. Salvo... - Y aquí me traicionaba una vez más esa tendencia a meterme en problemas - Salvo que disfrutéis de explorar lugares abandonados y oscuros.

Extendí una mano hasta tocar la pared. Podía escuchar su respiración delante mio, al alcance de mi mano, pero no me moví.

Fabien:- Pues podemos buscar esa habitación próxima y esperar el alba.-Dice suavemente al tenerla tan cerca, no quiere sobresaltarla.-Aunque no me importa explorar lugares abandonados y oscuros, suelen encontrarse cosas curiosas.... -Realmente... no me importa explorarlos si voy tan bien acompañado como ahora.- dije, no la había felicitado por la ayuda al cachorro aunque había sido un gesto noble, así que era lo mínimo que tenía que reconocer.

Erin: Si no fuera por lo extraño de la situación y mi preocupación por el cachorro pensaría que sus cumplidos eran algún intento de seducción. En realidad, la oscuridad creaba una falsa sensación de intimidad. Mantuve mi mano sobre la pared, que era mi único punto de referencia.

- Buscaré algo con lo que hacer fuego en la habitación de al lado. Creo que tenía una chimenea. ¿Así que sois un... explorador? En cualquier caso, ¿Cómo llegáisteis hasta aquí? - esbocé una sonrisa que, con todoa seguridad no podría ver. - No estáis mojado, ni hay barro en vuestros zapatos, pero fuera diluvia.

Fabien: No me iba a creer dijera lo que dijera así que preferi ir con la verdad por delante, ya que así me sentiría yo mejor. -Solo soy un explorador por accidente, no de profesión, y llegué aquí por la voluntad de un malvado hechicero, mi padre.-
-Y prometo por mi alma, si es que tal cosa existe que no os estoy mintiendo, por absurdo que os parezca.- ya estaba dicho y esperaba que no se ofendiera por el asunto.-Lo mejor será que encontremos ese fuego cuanto antes.-digo para cambiar de tema, la tengo al lado y su presencia me distorsiona la percepción, no son tantas las veces que he estado con una dama de su hermosura en la oscuridad, se contarían con los dedos de la mano.
-¿Podéis tomar mi mano? así si uno tropieza el otro puede sostenerlo.- Extiendo torpemente la mano en su dirección, tratando de no llegar hasta ella y provocar un incidente en el decoro necesario en la situación.

Erin: Uso la mano para seguir la pared. Voy tanteando el suelo con cuidado, no tanto porque crea que voy a tropezar, como por que pienso que el suelo podría ceder.

- Sólo tengo una mano libre, si tropezase caería sobre el cachorro. Es mejor si hablamos. Así sabré dónde os encontráis. Decidme, ¿Qué tipo de hechicería tiene vuestro padre? ¿La heredásteis? ¿Por qué decís que es malvado? - esto último lo pregunté porque dudaba que siendo montaignés le considerase malvado sólo por eso.

Caminé hacia donde sabía que estaba la habitación. No podía ser tan difícil hacer fuego con algun mueble viejo, lo importante era que la madera estuviera seca.

Fabien: Escucho su voz y la sigo avanzando lentamente, a tientas, tocando la pared al cabo de un momento.-Imaginaos que me ha mandado aquí para seguir con uno de sus retorcidos planes, todo lo que he hecho en mi vida ha sido por uno de ellos, y no creo que ahora sea la excepción. ¿Vos como contemplaríais al hombre que envía a su hijo a medio continente de distancia?. Y si me perdonáis el atrevimiento ¿Cómo habéis llegado vos? ¿Tenéis un caballo fuera? ¿Un carruaje?.- Evité la pregunta de la hechiceria, no era bonito hablar de ello e igual se ponía toda castellana si supiera que yo tenía algún pequeño talento.

Erin: no me dijo en qué consistía la hechicería de su padre pese a que, por lo que decía, eso nos afectaba a ambos. Consigo llegar hasta el umbral de la puerta. La habitación estaba en penumbra y podía distinguir la sombra de las cortinas. Continué con mi mano en la pared, bordenado la habitación, en dirección a las cortinas. Pero fue rozarlas y que se desintegraran. Ahora podía ver un poco, lo suficiente para notar la silueta de los muebles. Ahora sólo tenía que encontrar madera seca y hacer fuego en la chimenea.

- Creo que... sería apropiado si me dieseis algo más de información. Por lo que decís los... planes de vuestro padre podrían afectarnos. Llegue atravesando el bosque, a pie. ¿Qué puede querer vuestro padre de este lugar? ¿Os... ha indicado qué es lo que necesita de vos aqui?

Master: La habitación en penumbras es dificil de discernir, pero los dos jovenes pueden distinguir lo que parece ser un piano debajo de una sabana polvorienta y lo que parece ser una mesita montaignesa de cristal debajo de otra. Además de esto hay paneles cubriendo las paredes, dos candelabros anclados a las paredes y un par de sillas antiguas. Parece ser una especie de salón de musica pequeño, o tal vez una habitación de ensaños.

Fabien:-No se que lugar es éste ni porqué querría que yo acudiera, mis observaciones se basan en eventos pasados. Si me ha enviado aquí es por alguna razón. Y jamás ha considerado darme pista alguna sobre su conducta.- Contemplo la habitacion en la penumbra, o lo poco que puedo ver.-Creo que aquí no hay nada útil, mejor sigamos buscando otra habitación.-

Erin: No había chimenea, por lo que no era el mejor sitio para poder hacer un fuego, tendríamos que seguir buscando. Suspiré ligeramente frustrada.

- Cierto, tendremos que buscar otra habitación. - Camino por los bordes para asegurarme de no tropezar. - ¿No tenéis ni una idea aproximada? Enviaros aquí no parece del todo casual...

Repito el procedimiento, caminando por el borde de la habitación y tanteando el suelo para prevenir que pueda ceder. Escucho el crujido y me paro.

- Detente, tenemos que retroceder, el suelo cederá bajo nuestro peso. - Empiezo a desandar el camino,m hacia la habitación anterior. Haberme metido en varias casa abandonadas de pequeña me había enseñado cosas. Lo malo era no tener una vara o similar para ir probando el suelo...

Fabien: -Lleva mucho tiempo abandonada entonces... y no, no tengo ni la más remota idea de los motivos, más allá que estoy seguro que le favorece de alguna manera que yo esté aquí. En uno de sus complicados planes a largo plazo. Espero.- Ahora yo tomo la delantera y continúo tanteando por el pasillo en la otra dirección, hasta pasar la habitación en la que estábamos y continuar.
-Aquí hay unas escaleras de subida.-digo animado.-Con un poco de suerte en la planta de arriba estarán los dormitorios y tendrán chimenea.-¿Estos climas son fríos, verdad? y empiezo a subir lentamente los escalones.-Cuidado vayamos despacio.-

Erin: si la madera del suelo estaba podrida aquí, puede que arriba también lo estuviera. No tenía muy claro que fuera una buena idea subir, más aún, no tenía muy claro que fuera buena idea ir a unos dormitorios con el montaignés.

- Creo que deberíamos tratar de encontrar la cocina. Allí habrá fogones y, tal vez, aceite para las lámparas. Subir es demasiado arriesgado.

Fabién: -Es posible que en la cocina haya todo eso, pero no hay otro camino que esta escalera...-y justo en ese momento me tropiezo con una puerta. -Vaya, si antes no lo digo.-Comento mientras trato de abrirla. -Veamos si hay algo aquí.-

Master: Un pasillo oscuro y lleno de telarañas se abría paso ante vosotros. Era mucho más bajo de lo que la comodidad indicaba y no tenía ningun adorno o punto para apoyar lámparas o candelabros. El pasillo olía a humedad y a cerrado y no se veía salida alguna.

Fabién:-Pues me parece que esta ruta es aún peor que las escaleras. Así que voy a probarlas.- Y dicho esto, el joven montaignes empezó a subirlas. Sin mucho cuidado, estaba harto de todo, de su padre, de las jugadas que siempre le hacía y del mundo en general. -Si se cae la madera y muero atravesado en un tablón aseguraos de no contadselo a nadie. Sería demasiado patético.-

Erin: Intuí que iba a necesitar las dos manos, así que me detuve un momento para agacharme, colocar con cuidado al cachorro entre mis piernas y rasgar mi manta. Luego, apañé lo mejor que supe una especie de cabestrillo en el que acomodar el cachorro contra mi pecho.

A continuación, con el mismo cuidado con el que había ido recorriendo el resto de la casa tanteé el primer escalon, sin llegar a apoyar todo el peso.

- ¿Fabien? - pregunté en la oscuridad - ¿Estas bien? - luego consideré las opciones - Pues si hay algo interesante estará en el sótano. Las cosas interesantes siempre están en el sótano. ¡Como la bodega!

Di otro paso, asegurandome de comprobar el escalón. Todo el mobiliario parecía descomponerse al tacto y, si las leyes del drama se cumplían, el suelo se rompería y acabaríamos de todas formas en el sotano. No sabía porqué Fabien se empeñaba en hacer las cosas difíciles...

Master: Fabien comenzó a subir las escaleras con cuidado. Cada escalón crugía más que el anterior y toda la casa temblaba cuando más subía. Al final de los escalones viejos y podridos veía una pequeña puerta que antaño estubo pintada de un verde ajado y deslucido, pero que ahora sólo mostraba leves rastros de pitnura y una capa de carcoma profunda. El montaignés tragó saliva e hizo un ultimo esfuerzo para llegar a la puerta y abrió de súbito.

Al otro lado contempló una extraña escena. Un paisaje sin fin se abría a sus ojos. El cielo era negro salpicado de estrellas y a sus pies se extendían infinitas dunas de arena plateada. No se veía a nadie y soplaba una suave brisa de oringen inidentificable. Parpadeó un par de veces antes de que su cerebro se creyera lo que sus ojos veían. Parecía imposible.

Fabien: Me asombro y por unos segundos me quedo con la boca abierta, ¿Es eso lo que hay cuando mi padre abre portales? ¿Es eso lo que hay entre un lugar y otro en Thea...?. Porque otra explicación no puede haber. Cierro los ojos inmediatamente, sé el peligro que tiene ese lugar... y cierro la puerta con un golpe muy fuerte. -¡Erin! ¡Estoy bien! ¿Queréis ver cosas interesantes? ¡Pues subid!-

Erin: Parecía emocionado y no sabía si eso me inspiraba confianza o no. Especialmente porque con cada escalón que pisaba, la madera crujía más. Y si hubiera estado sola no me habría importado, pero con el cachorro en brazos, no quería arriesgarme.
- ¿qué habéis visto? ¿algún cuadro o habitación salvable?
Fabien:-No... algo... no puedo describirlo-digo con voz nerviosa... y vuelvo a abrir la puerta.

Master: Al abrir de nuevo la puerta aparece ante Fabien un polvoriento salón de baile con los escasos muebles cubiertos por sabanas y lo que parece otro piano. Los espejos de las paredes estan cubiertos de motas negras por el paso de los años y la gran cristalera, aunque intacta, luce descuidada y llena de manchas de lluvia y desperdicios.

Fabien: ¿Que? ¿Acaso lo he soñado?-Pe...pero-digo-aquí había... había... ¡Maldición!- digo entrando en el salón.-Perdonad, creí ver algo, y sin duda fue mi mente que me jugó una mala pasada.- Trato de quitar las sábanas de los muebles para encontrar algo de interés.

Erin: Termino de subir las escaleras pegada a la pared y con extremo cuidado. Cuando llegué todo lo que fui era una sala de música con espejos velados. El tema de los espejos me hizo sospechar, en las historias con sidhe había muchos espejos. Miré a Fabien.

- ¿Qué viste? - miro a mi alrededor - Creo que deberías apartarte de los espejos.... Son lo único que no estaba cubierto, cuando los cuadros sí que lo están.

Master: Los dos se ponen a inspeccionar la habitación, pero una vez dentro Fabien retira la primera sábana para descubrir que lo que creía un piano en realidad no es más que aire. La salida se cierra con un sonoro portazo y un viento antinatural empieza a soplar en remolino por toda la sala levantando el polvo centenario y las sabanas polvorientas que se convierten rapidamente en espuma blanca. Los dos jovenes se apiñan en el centro de la sala mientras las paredes se hinchan hasta rebentar y disolverse en la distáncia. Los dos se encuenran en mitad de un gigantesco páramo cubierto de arena plateada y bajo un cielo negro con estrellas distantes. No se ve nada al horizonte distante.

Fabien: -¿Que qué vi? ¡Esto! Pero pensé que eran alucinaciones de la mente transtornada...
que había soñado verlo. ¿Tenéis la menor idea de dónde estamos?.-El montaignes tiembla visiblemente, cualquiera pensaría que no es muy valiente pero, la verdad es que viene de una familia que le ha inculcado un sano temor a lo que hay entre una puerta y otra... porque quien abre los ojos allí... no vuelve nunca.

Erin: Podríamos estar en cualquier sitio y, de habernos encontrado un ogro, no me habría sorprendido demasiado. Miré a mi alrededor, intentando reconocer las estrellas que se encontraban sobre nosotros.

- No, pero no os preocupéis, encontraremos el camino... a dónde debamos estar destinados a ir. Esto sí es una aventura - dije contenta - Lo único que me preocupa es el cachorro. Umm, lástima de no haber atado una cuerda para guiarnos de regreso. Bueno, ya es tarde para ello. - Estuve a punto de añadir si esto tendría que ver con la isla, pero contuve mi lengua. - Busquemos algún punto de referencia.
Master: Sopla una suave brisa que mueve los granos de arena en patrones regulares trazando círculos a partir de un punto en mitad de la nada. Poco a poco una figura emerge del desierto plateado. Una figura alta y esbelta, con los músculos definidos y una reulciente piel plateada, pulida cómo si se tratara de cubertería de plata. Era un hombre sin rostro ni atributos, completamente desnudo el que se erguía ante ellos. Dirigió su cara sin ojos hacía ellos y una voz melodiosa sonó en el aire.

- Por lo visto encontremonos en una feliz reunión del destino- dijo el desconocido, o al menos oyeron sus tres ecos perfectamente.- Dos bastardos ubicados misteriosamente en un rincón perdido de mis dominios. ¿Que debería hacer con vosotros, peones ajenos? ¿Devolveros?

Erin: Apreté los labios, odiaba que me llamasen bastarda, ¡¡¡no lo era!!!! Respiré hondo, casi seguro que se trataba de un sidhe. Educación, debía mantener la educación. Me adelanté un poco e hice una ligera reverencia.

- Buenas noches honorable anfitrión, sin duda es el destino el que ha guiado nuestros pasos hasta vuestra morada. - Esbocé una sonrisa - Tal vez podríamos intercambiar historias sobre el camino que nos ha traido hasta aquí y, tal vez, vos , si os place, podríais hacer alarde de vuestra graciosa y bien conocida generosidad.

Adopté una postura elegante y esperé su respuesta.

Fabién: Erin parecía muy confiada, pero Fabién sabía que no se podía confiar en los demonios de más allá del mundo, había oído mil veces las historias de lo que había detrás de los espejos y más de una vez viajando con su padre escuchó las Voces. Y esta sonaba peligrosamente parecida.
-Bu... buenas noches.- dice Fabien componíendose.-Es... es un placer.- Y dejó que la criatura, porque se negaba a llamarla hombre, respondiera y hablara.

Master: La cabeza sin rostro permanece inexpresiva ante sus palabras y luego levantó la mano.
- ¡Basta!- gritarón las tres voces.- Vuestras palabras vacías y malas intenciones no pueden ocultar vuestros pensamientos mezquinos. Veo que ya os han convertido en peones retorcidos las manos que os manejan, y aun así pretendeís llegar al final del tablero. Y puede que uno de los dos lo consiga...- añade dubitativo.- No hay motivo para que permanezcais en mis dominios, podeís iros.- Sentenció antes de que la arena lo tragara entero y los dos se quedaran solos otra vez en el páramo sin fin.

Erin: Intercambié una mirada dubitativa con Fabien. ¿Malas intenciones? ¿Tablero? No tenía ni idea de qué diablos hablaba. Bueno, tal vez un poco.

- Solo quiero aclarar que es mentira, no soy una bastarda. Además, tampoco tengo claro de qué hablaba. Si excluimos lo que comentaste sobre los planes de tu padre... Pero mi padre no tiene planes para mi... - puse una expresión de compromiso, era posible que si los tuviera, pero de matrimonio. Y eso no contaban como malignas intenciones... o si, pero eso debería decidirlo yo. Y seguro que era con buena intención. - Bien, creo que deberíamos buscar la salida, este dónde este.

Fabien: Esto es lo que me temía... si estamos más allá de Thea... no creo que podamos encontrar un portal... y yo no tengo la fuerza suficiente para abrir uno.
-Sí, deberíamos empezar a buscar.-digo con cara abatida... al menos estoy con buena compañía.-Veamos que hay por aquí.- Y empiezo a mirar alrededor, buscando un punto de referencia o alguna indicación de por donde avanzar.

Master: Completamente perdidos en el erial plateado cubierto de estrellas desconocidas, tanto a Erin como a Fabien les invadió un sueño repentino e inevitable que hacía que les pesaran los ojos y bostezos lucharan por salir de sus gargantas. Y así, sin poder dar un paso, los dos cayeron dormidos en mitad de la arena.

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