miércoles

Prologo: Buscando la Mula Coja III



[Puerto de Wandesbrow]

Joanna y Lola miraron a su alrededor. Parecía que habian llegado. Lo habían conseguido, ¡Y sin cortarse el pelo! Ambas tenían callos en las manos de trabajar como negras en aquel cochino barco y las dos odiarían al marinero Anders el resto de sus vidas, pero lo habían conseguido. Ahora sólo tenían que encontrar la Mula Coja y el amigo del padre de Joanna les proporcionaría un baño, una cama mullida y cómoda y ropas decentes. O eso poblaba la imaginación de las chicas.



El problema era que Wandesbrow tenía una cantidad industrial de tabernas. Demasiadas. Después de comprobar cuatro calles enteras de bares, ya no sabían dónde ir. Entonces alguien les dijo que si buscaban una taberna tenían que hablar con un vodaccio que ahora regentaba la taberna de la Puerta Verde. Armadas con este conocimiento, se encaminarón a la taberna y se pusierón a hablar con la nueva camarera, una chica muy simpatica llamada Kelly.

Al parecer, el hermano de la chica era un pintor famoso que había desaparecido detrás de una chica y ahora ella tenía que regentar esa taberna para ganarse la vida. A Joanna le recordó un chico que conoció una vez que logró escaparse de la abuela Cecé durante dos horas y que se empeñó en pintar un cuadro de él. Kelly no sabía dónde estaba la taberna de la Mula Coja, pero en SU taberna había dos camas y por una noche, no iba a dejarlas tiradas en la calle.

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