Lo más discretamente que pude, di un pisotón a mi prima por bocazas.
-asique Lola, Lola Aldana de Montoya ... mmm -entorné los ojillos suspicazmente. Ciertamente, el que no me buscara a mí si no a Lola me quitaba un gran peso de encima. Aun así, podría ser muchas cosas pero no una traidora. Lola, igual que yo, había sido encerrada por su familia en esa prisión inmunda a la fuerza y si había desaparecido aquella mañana al desembarcar en el puerto de Wandesbrow sin despedirse no la culpaba por ello, lo más probable es que ya supiera que la andaban buscando.
-mmm una vez conocí a una Lola -añadí desviando la mirada hacia el techo, pensativa -aunque rozaba la cuarentena y usaba dos melocotones como relleno para el sostén, también juraría que le sombreaba el mentón -hice una pequeña pausa -fue durante una travesía con los zoones por el Río del Comercio, por cierto, ¿sabías que son incapaces de mentir?, en realidad, no hay mucha gente que lo sepa, ¡es asombroso lo que aprende una en el extrangero!...en fin, tenía una nuez más grande que... bueno, que una nuez -proseguí asintiendo muy elocuentemente antes de inclinarme ligeramente, de puntillas, sobre él. -Entre tu y yo, para mí que era un hombre...-concluí en un susurro.
-Asique no, creo que no hablamos de la misma Lola - comenté encogiendome de hombros con una sonrisilla inocente, antes de dar media vuelta rápidamente y colgarme del hombro de mi prima.
-¡si, fiesta! ¡yuhuuu! - añadí alzando el puño al vuelo, tratando de desviar el tema, agarrandome al cabo que Erin había soltado como si me fuera la vida en ello. -necesito agua, o cerveza... no, agua, agua está bien ... -terminé susurrandole discretamente al oido. Aún no estaba acostumbrada a este tipo de artimañas.

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