jueves

Angus McRock

Aún tenía resaca. Lo peor de todo es que ya sabía que acabaría así, pero parece que no aprendo. Mi cabeza parecía a punto de estallar y tenía la boca pastosa. ¿Qué cojones bebimos anoche? Si me dijeran que era matarratas me lo creería. Y ella había vuelto a tomarselo como si nada. Debí sospechar por la cara del posadero, pero nunca había sido de los que se dejan influenciar por lo que dice la gente. Claro que para lo que me había servido...



Me levanto con difícultad y descubro que ha dejado una nota. Ahora se ha largado, cojonudo. No me lo podia creer. En realidad resultaba sorprendente su capacidad para estar en tantas peleas. O directamente provocarlas. O conseguir que lo que podría haber sido una simple noche en una taberna acabase con una fiesta de la cerveza improvisada. U ofrecerse a perseguir a un ladrón fugado. En un mes escaso con ella me habían pasado más cosas que en los últimos cinco años. ¿Qué diablos sería ahora? Juro que si me dicen que ha ido a buscar una olla de oro al final del arcoiris me lo creería.

En buena hora hice aquella apuesta. Y no será que no me lo advirtieron: "¡Beber más que la bastarda O'Bannon! ¡Estas loco!" acompañado de aquella mirada compasiva y de un meneo de cabeza. O aquel viejo que me dijo: "No has entendido nada, no importa que pese poco". Sin contar aquella Jenny pecosa que me miró de arriba a abajo antes de decir: "Un año conmigo te saldrá más barato que emborracharla". Todo ello tendría que haberme hecho sospechar. ¿Pero hice caso? No. ¿Para qué iba a hacerlo?

Así que ahora estaba en una posada de mala muerte, con resaca y encargado de llevar el resto de sus cosas a Wendesport porque ella había ido al bosquer a vete a saber qué. Había puesto que estaba siguiendo una visión pero en un mes había aprendido a no interpretar lo que decía literalmente. Le gustaba contar historias y exageraba como todos los inishmoreses. Claro que en casi todas ellas había una base de verdad. Qué diablos, aún me preguntaba si lo del barril de cerveza era cierto.

Recogí las cosas y me encaminé hacia Wendesport, con suerte podría disfrutar de un poco de traquilidad hasta llegar allí. Quien me habría dicho que acabaría echando de menos la "tranquilidad" de las tierras altas...

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