La hoguera proyectaba sombras irregulares.Mme habría gustado poder escribir pero no tenía suficiente luz. Al menos el fuego me ayudaba a secarme tras mi baño improvisado en aquella corriente de agua. Bañarse a la luz de la luna estaba sobrealorado, el agua estaba helada y la corriente no era suficiente grande para poder sumergirme y nadar. Quienes escribían sobre ninfas o driadas bañandose en arrollos jamás mencionaban esos detalles, aunque imaginé que si tuviera que escribir una escena similar en una historia sería raro que mencionase el frío. Luego esbocé una sonrisa torcida, divertida, no, en la típica historia de taberna o las historias más subidas de tono el frío nunca era un problema.
Por lo menos ahora olía bien, pensé para animarme. A veces buscar la inspiración o el propio camino podía resultar duro. Giré un poco el palo con el conejo ensartado, al menos no tenía a ninguno de mis hermanos cerca para intentar controlarme. Odiaba, realmente odiaba no poder hacer nada divertido sin que apareciera alguno de ellos a decirme que era "demasiado peligroso" o que "no debería" o que tenía que ser más "femenina". Mi sonrisa se ensanchó, me había encantado ver sus caras cuando descubrieron que me había largado.
Probé un trozo de la carne, parecía lo suficiente hecha, aunque eché de menos a Angus. No le conocía desde hacía mucho, pero ya me había acostumbrado a que cocinase él. Tragué sin saborear demasiado, con la mirada perdida en las llamas. Era algo hipnótico, ligeramene onírico. Volví a lamentar la falta de luz y de un sitio para escribir. En la soledad del bosque, hubiera resultado sencillo dejar fluir las palabras. Y aún tenía aquella novela a medias. No era que me emocionase lo que estaba escribiendo y, tal vez, ese era el problema. Pero sabía de sobra que las novelas románticas se vendían bien entre los nobles y necesitaba dinero para que mis hermanos no me arrastrasen de vuelta a Killbane.
Pero es que sólo de pensar en la escena en la que la chica se emocionaba porque él le había rozado la mano me entraba la risa floja. Vale, tenía que haber alguna historia de amor romántico que no sonase ridícula y forzada. Comí un poco más pero me cansé rapido y terminé por dejarlo, a medias, como mi historia. Solo me quedaba esperar un cambio de suerte.
Si, me aburría mucho y no me ponían turno ¬_¬
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