miércoles
Prologo: Buscando la Mula Coja
No parecía un mal plan. Es decir, en principio todo cuadraba. Cortinas altamente inflamables, chimenea a todo trapo, ventanas altamente vulnerables al calor, distracción de los vigilantes...
Todo el ala derecha del Colegio estaba en llamas y Lola y Johanna oyeron como una de las vigas más grandes se derrumbaba y arrastraba con ella gran parte de la estructura en un mar de chispas y el rugir de las llamas a pesar de estar ya a más de cien yardas.
No oían aun ruido de persecución, lo cual era algo bueno porque escapar con aquellos horribles vestidos marrones y grises de lana basta era una autentica proeza. El avance por el sotobosque lleno de zarzas y arbustos era una tarea penosa y frustrante, pero ninguna de las dos desisitió. Era preferible a quedarse y convertirse en un proyecto de señorita Mercromina. Ambas estaban seguras de que no podía quedar mucho para que les implantaran quirurgicamente un palo por el culo.
Les costó toda una noche atravesar el bosque que separaba el colegio del río del comercio, aunque solo media hora conseguir que una de las numerosas barcazas les subiera a bordo. Un amable y grasiento comerciante eiseno llamado Fritz les permitió subir a su barcaza de pieles curtidas que olía a muerto con la esperanza (vana) de conseguir algo con ellas, ya que a pesar de los castigos constantes y la ropa horrible no había conseguido afear a los dos muchchas. Obivamente Fritz no sacó mucho de aquello una vez en el puerto montaignes. Un rodillazo en sus partes fue todo el contacto que el pobre eiseno logró por su ayuda.
En el pequeño puerto las dos amigas consiguieron un pasaje en una modesta goleta hasta el puerto de Arisent. Allí, una ciudad un poco más merecedora de este nombre, pudieron comparar un ropas decentes grácias al dinero que ganó Lola cantando en una taberna de marinos borrachos y de bolsillos generosos y pasaron la noche en casa de un amigo del padre de Johanna (un tal Jean-Luc). Al día siguiente se vieron en la calle sin un doblón. Jean-Luc es dijo que fueran hacía Avalon y que se encontraran con Piotr Klovich en una taberna llamada La Mula Coja en Wandesbrow, que por lo visto el tal Klovich estaba buscando al padre de Johanna desde hacía un par de meses y que seguroq ue las ayudaba. Sólo había un problema
¿Cómo iban a cruzar hasta Avalon sin dinero?
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