jueves

Hermano Finbar

Otro día, la misma mierda...

Y es que por mucho que los aldeanos se empeñen en decir que el alcohol es la solución a todos los problemas, ¡yo no le encuentro la solución al mío! ¿Qué se supone que debo hacer? No hago más que vagar por el mundo, bebiendo en busca de soluciones y jamás, repito, ¡jamás se me ha aclarado nada! Todo lo contrario, me despierto en tabernas sucias sin recordar nada de lo sucedido y... ¿será ésto una epidemia?

Con un gemido de dolor que recorre mi garganta, me voy incorporando poco a poco. Miro a mi alrededor y compruebo el destrozo. Ah, sí, ya lo recuerdo. Un tipo me quería pegar por algo que no recuerdo y le rompí la nariz. Luego se lió y cada quien se peleaba con quien tenía al lado. Hmmm... ¿Por qué en cada taberna que voy acaba habiendo pelea? ¡¿Tan difícil de entender es que lo único que quiero es saber quién soy?!

Vuelvo a mirar a mi alrededor y es cuando veo a una serpiente enroscada a una lámpara. Me la quedo mirando embobado, hasta el punto de sobresaltarme cuando aparece un tipo que la recoge. He visto mucha gente como yo, con la piel blanca, pero ninguno con la piel de color negro. ¿Por qué es negro? ¿Será que está sucio?

- ¿Es tu mascota?

Ni siquiera tengo muy claro qué es una mascota, pero es lo que mi boca ha dicho cuando pretendía preguntar sobre su ¿animal de compañía? No sé si es muy normal que esté enroscada en la lámpara pero, claro, nunca he visto ése tipo de animal... ¿Será que todos se enroscan en las lámparas? Pero no, he visto burros que no se enroscaban en las lámparas.

Por probar...

- ¿Sabes quién soy?

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