sábado

Prologo: Cuando todo sale mal


Todo había salido bien hasta el momento. Una ciudad de marineros, una nobleza desplazada desde la capital, sin nada que hacer, aburrida y con dinero suficiente como para creerse importantes. No le llevó mucho tiempo concer a un pintor fracasado que buscaba musas y dinero. El pobre bastardo vivía obsesionado con una chica que conocío una vez. A juzgar por su cuadro era una chica realmente hermosa, es decir, de las peligrosas.


El pobre diablo en cuestión, un tipo llamado Arthur Whildstorm, era un muerto de hambre cuando lo encontró, malvivía en un taller portuario y comía mendrugos de pan y ocasinalmente alguno de los horribles pasteles de anguilas y riñones que comían en Avalon (puaj). No fue difícil colocar su obra, el tipo era realmente bueno, pero Lucio cometió un error. Arthur no estaba preparado para tener tanto dinero y una noche se le descontroló. Todo lo que encontró por la mañana siguiendo su rastro fue una críptica carta que anunciaba:

"Querido Lucio,

Grácias, grácias y mil veces grácias por lo que has hecho por mi. Nunca había tenido tanto dinero ni había podido dedicarme a mi arte con tanta pasión, pero no basta. Nunca basta. Tengo que encontrarla a ella y poder pintarla de nuevo. Con mi nuevo equipo y en mi nuevo estudio sé que esta vez será perfecto. He gastado una buena parte del dinero que conseguí vendiendo mis piezas en comprar una pequeña taberna - La Puerta Verde, la conoces -  para que mi hermana pueda mantenerse sóla, pero te estaría eternamente agradecido si mantubieras un ojo sobre ella, es sólo una muchacha y no tiene a nadie más que a mi en este mundo.

Sé que no aprobarás mi partida, por eso te dejo esta nota. Espero que me perdones mi egoismo infinito, te prometo que te lo compensaré cuando todo este acabe y sea rico y famoso.

Cuida de Kelly,

Arthur"

Suspiró al aire con desánimo. ¿Porque nunca le hacian caso?

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